Nils y Bianca

Rémy Kouakou Kouamé,

Director Artístico del Festival Swinging Montpellier

Cuando sube al escenario, capta inmediatamente la atención de su público. Su energía y su sonrisa son contagiosas, y su talento es reconocido más allá de las fronteras nacionales. Rémy Kouakou Kouamé, artista de Montpellier, bailarín, intérprete, coreógrafo y DJ, es el director artístico del festival desde 2023. Pero es mucho más que eso: es el motor creativo del festival, un barquero del jazz swing enraizado en una tradición que comparte con una visión decididamente contemporánea. Junto a Lorène Delcor, impulsada por la misma dinámica, da forma a un evento en constante evolución. Bailarín excepcional, tan apasionado como comprometido, posee la visión que permite que una forma de arte evolucione sin traicionar su esencia. Con este dúo al timón, el festival se reinventa sin perder nunca de vista su filosofía original.

¿La especialidad de Rémy? Los bailes de swing: Lindy Hop y jazz vernáculo. Pero en los últimos años ha dado un giro igualmente creativo dedicándose a producir eventos en todo el mundo. «Creo plataformas para que las nuevas generaciones tengan las oportunidades que yo no siempre he tenido, o al menos para que tengan más».

Pura expresión

Más allá de títulos y funciones, lo que arde en su interior es pura expresión, la que llega a través del cuerpo cuando las palabras ya no bastan. «Cuando era más joven, era muy tímido. La danza me proporcionó este lenguaje que no tenía a través de las palabras o la interacción. Cuando bailo, me expreso plenamente. Me encanta la música, y para mí, la mejor forma de sentirla es moverme, moverme dentro de ella». Lo que transmite es movimiento groovy, libertad bruta y sinceridad sin ambages. «Bailo sobre todo para mí, no para complacer a los demás. Pero si, siendo sincero y honesto, puedo conmover a la gente, entonces es un inmenso placer».

Cuando un bailarín se entrega al ritmo o un espectador queda atrapado por la música, Rémy ve en ello mucho más que un simple momento de gracia. Detecta una rara verdad, un momento de suspensión en el que el mundo exterior se desvanece. «Son momentos en los que te olvidas de todo», confiesa. «Es un dejarse llevar absoluto, un anclaje total en el presente. Ver estos cuerpos surcar, estos ojos brillar, es para él la recompensa más hermosa.

Rémy Kouakou Kouamé ve su papel de director artístico como una misión: mantener vivo el swing honrando su historia sin encerrarlo en el pasado. Para él, esta danza afroamericana, nacida de la rebelión y la innovación, merece un escenario que refleje tanto sus raíces como su futuro. «Básicamente, era una danza rebelde», insiste. «Hay un vocabulario, unos valores fundamentales que respetar. Pero no es un museo, no podemos reproducirla idénticamente. Tenemos que comprender su esencia para poder darle vida hoy».

Diálogo intergeneracional

Su enfoque se refleja en cada decisión artística: reúne a artistas que mezclan figuras clave con talentos emergentes, creando un diálogo entre generaciones. «Intento traer a artistas que tengan algo que decir», explica. Incluye a estos jóvenes bailarines en la creación del gran espectáculo del sábado por la noche, dándoles visibilidad en la escena internacional.

Pero su compromiso va más allá de la danza. Quiere ampliar el alcance del festival, abrir las puertas a quienes, social o culturalmente, comparten esta historia pero no siempre tienen acceso a ella. «Demasiados eventos están confinados entre las cuatro paredes de unos pocos privilegiados», se lamenta. Para él, dirigir no es sólo programar. Se trata de dar sentido, de crear un espacio donde el swing encuentre toda su fuerza y resonancia.